Los días pasaron y Marcus estaba cada vez más preocupado por el silencio que lo rodeaba. Los socios dejaron de cancelar contratos, la empresa se estabilizó y Vittorio le informó que había conseguido nuevos clientes para cubrir a los que se habían marchado. Sobre el papel todo parecía volver a la normalidad, pero Marcus seguía con esa incómoda sensación de que alguien lo observaba desde las sombras, esperando el momento perfecto para atacar.
Sin darse cuenta, se había vuelto mucho más protector c