La revelación me dejó atónita. ¿Cómo podría haber sido él quien me llevó?
—Sí, encontramos al único testigo ocular, un anciano que en aquel entonces recogía hierbas en la montaña. Era un hombre de mediana edad. Parece un acto del destino que, después de tantos años de búsqueda, finalmente encontráramos a este testigo de la tragedia.
—¿Él realmente vio todo el proceso?— pregunté, apenas creyendo el esfuerzo que Patricio y su equipo debieron hacer para encontrar a un testigo tantos años después.
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