El eco de nuestros pasos resonaba en el pasillo, que parecía un túnel, mientras yo reflexionaba, intranquila, sobre la dirección que Álvaro había dado. Sentía que no era un lugar dentro del país.
Quizás era el ambiente de la caverna, las puertas cerradas o todo lo que habíamos vivido lo que me inquietaba.
Todavía tenía muchas preguntas para el hombre que acababa de ver, pero sabía que esos hechos ya eran parte del pasado y no podía cambiar nada.
Al salir, Patricio le dio instrucciones a Marcos.