Al entrar, vi a Raúl al lado de Valeria, tocando su cabeza con la mano.
Me apresuré a ponerme la ropa estéril y corrí hacia adentro.
—Valeria, no puedes rendirte, tienes que resistir... Escúchame, aguanta un poco más. Si mueres ahora, no me ocuparé de la familia Nieves. Te dije que haría lo que quisiera, no tengo la responsabilidad ni la obligación de cuidar de tu familia por ti.
En cuanto entré, escuché a Raúl rugiendo, pero había un tono de súplica en su voz.
—Valeria...— también me lancé haci