De regreso en casa, le conté todo el proceso a Hernán de manera completa y sin ocultar nada.
Él me elogió con una sonrisa de satisfacción: —Mi amor, eres mi verdadera ayuda, sabes cómo ganarte a la gente.
—No se trata de ganarse a la gente, yo realmente quiero a Víctor— dije, luego continué—, Hay que reconocer que Víctor ha trabajado mucho por nuestra familia en estos años, ha sacrificado mucho. Por eso, debemos usar estos pequeños favores para hacerle sentir apreciado.
En realidad, mi objetivo