James la llevo al auto de manera dominante. —¡Dirección!
Astrid apenas regreso a la ciudad hoy. Su amiga Linda envió la dirección a su teléfono móvil, pero viéndolo, ahora se había quedado sin baterías, estaba apagado.
—Solo llévame al hotel más cercano.
—¿Hotel? ¿Quieres que te lleve a un hotel? — James se inclinó, entrecerrando los ojos con una expresión picara y oscura en su rostro.
El corazón de Astrid empezó a latir salvajemente, la cercanía de este hombre nunca dejaba de afectarle. Ella e