Era para tu madre…
Las palabras de la anciana resonaron en los oídos de Astrid y también en el de todos los presentes.
Muchos fruncieron el ceño sin entender a qué se refería la mayor de los King, se suponía que Astrid era una niña huérfana, sin familia, que había sido adoptada por la abuela en un acto de caridad.
―Abuela… ¿Qué dijiste? ¿Dijiste mi madre? ― el corazón de Astrid latía a toda velocidad, era la primera vez que podía tener una respuesta de su pasado. Tendría respuestas sobre quien