- Quiero nadar en el mar antes de irme. - Yo hablé.
- ¡Tu pedido es una orden, hijita mía! - Charles me recogió, llevándome a la habitación.
- Me voy a consentir, "el cantante". No sé si recibí tanto regazo como ese incluso cuando era un bebé. - Reaccioné exageradamente.
- Eres mi niña... De nadie más, ¿entiendes? Por eso solo yo puedo abrazarte... Y besos. - Me colmó de besos por todo el rostro, contemplando mi boca, nariz, mejilla y ojos.
Todavía me sostenía en sus brazos y su mirada era seri