La pregunta me tomó por sorpresa, pero sabía que necesitaba hablar más sobre mí.
- Nosotros... ¿Intentamos encontrar tus cosas? ¿O ir a casa?
- ¿Para casa? – rió sarcásticamente – Ojalá fuera “nuestra casa”. Esta frase dolió como el infierno. Porque sé que mañana estaremos separados y tal vez nunca más nos volvamos a ver.
- No... Eso no sucederá. Volvamos... Y hablemos... Y disfrutemos de nuestras últimas horas en este paraíso...
"En casa..." Negó con la cabeza y sonrió con tristeza.
- En casa.