Besé a Charles inmediatamente, como había querido desde el primer momento que lo vi, allí, en ese mismo lugar, afinando su guitarra. Sentí sus labios consumiendo los míos, el deseo tan fuerte e intenso como el que me había atormentado durante las últimas horas.
Tiré más de su cuello, sintiendo su lengua exigente, pidiendo paso en cada rincón de mi boca sedienta. Tenía un sabor inexplicable de querer más, como si pudiera quedarme allí para siempre en ese beso. Las manos de Charles recorrieron mi