Mariane miró a Charles con enfado y luego a mí con desdén y se fue, tirando con fuerza de la puerta, cerrándola de un portazo.
Abrí mis manos para asegurarme de que estaban tan temblorosas como mi cuerpo.
Charles se me acercó y me abrazó:
- Cálmate... Estoy aquí. Va a quedar todo bien.
- Yo... estoy tratando de volver a la cima, ser fuerte, hacer que el culpable pague ... Pero a veces quiero tirar todo por los aires e irme, los tres solos, lejos y olvidarnos. todas.
- Ya te hice esta propuesta,