- ¡Corre, Colín! No pueden escapar. – grité.
- Dios mío, estoy conduciendo lo más fuerte que puedo.
Miré el velocímetro y marcaba 100 km/h.
- ¡Estás bromeando, Colin! Acelera esta mierda.
Me miró de soslayo, comenzando a sonrojarse, no sé por ira o miedo:
- Estás loco... Completamente loco.
- ¿Puede acelerar un poco más, señor traidor? – Yuna le tocó el hombro con el dedo índice.
- ¿Traidor? ¿Como asi?
- ¿Quién se queda con la hermana de la novia el día antes de la boda como se llama? En mi tie