Podía entregarme a ese beso, aun sabiendo lo arriesgado que era. Pero no conseguí. Porque no sentí a Guilherme sino a Charles en ese momento. Mi mente me engañó tanto que hasta el perfume barato de “el cantante” se apoderó del lugar.
Lo empujé con cierta dificultad, sus labios me abandonaron lentamente, la sensación de querer seguirme pero el temor de que los recuerdos me hicieran aún más vulnerable.
- No podemos, Gui... ¡No!
- No me dejes así... Estoy completamente loco por ti. - Sus ojos bril