- ¿Sabrina? Hija, mírame... Por favor. - Escuché su voz, desesperada.
Traté de fijar mis ojos en mi padre, pero todo giraba demasiado rápido.
- Min-ji ... Corre aquí. - Él gritó.
Cuando me di cuenta, estaba en los brazos de JR, quien subía las escaleras hacia mi habitación.
- Señor... Prepararé un poco de té. – Dijo Minji .
- Cariño, mira a mamá... Todo va a estar bien. – Mi madre estaba llorando.
Tan pronto como sentí mi colchón, todo parece mejorar. Escuchó las voces, pero no pudo responder.