¡Dios! Perdóname, porque maté a otra mascota de mi hija. ¿Qué clase de persona soy? Horrible, la peor madre del mundo.
Corrí escaleras arriba y la vi arriba, con el animal sin vida en sus manos.
- ¡Cariño, perdóname!
- Dijiste que mi hámster era una prioridad. – se lamentó.
- Culpable, culpable, mil veces culpable. Castígame, por favor.
- Está bien, nunca volverás a cuidar de mis mascotas.
Tomé el cuerpo del hámster de sus pequeñas manos y le propuse:
- ¿Lo enterramos?
- Gui estará muy triste..