Cap. 56: Bofetadas ganadas a pulso.
Antes de que Anthony pudiera responder, Rachel apareció en el marco de la puerta de una de las habitaciones. Llevaba un vestido impecable y un bolso colgado de su brazo, claramente preparada para salir.
—Perfecto, Tony. Ya que te los llevas, yo iré de compras —dijo con una amplia sonrisa—. Necesito un poco de tiempo para mí.
Anthony la miró, sabiendo exactamente lo que estaba haciendo: delegar su responsabilidad para disfrutar de su propia libertad, mientras él intentaba remendar lo que ella ha