Cap. 57: Un encuentro que desató el caos.
El sol comenzaba a descender en el horizonte, tiñendo el parque de un resplandor anaranjado que aportaba un aire cálido al lugar. Gerald y Myriam Lennox caminaban lentamente, flanqueando a Micky, quien avanzaba con cautela debido a su tobillo lesionado. A pesar de la incomodidad, el niño mantenía una expresión serena, observando todo a su alrededor con la curiosidad propia de su naturaleza reflexiva.
—¿No necesitas descansar, pequeño? —preguntó Myriam, inclinándose hacia él con una sonrisa mate