Cap. 113: La boda perfecta.
El avión aterrizó en Colombia bajo un cielo despejado, y el aire cálido y fresco del campo los recibió mientras se acercaban a la hacienda de la familia de María Elena. Desde la camioneta, Micky no podía contener su emoción, moviéndose inquieto en su asiento mientras se acercaban al gran portón de madera. Apenas se detuvieron, el niño saltó fuera del vehículo, corriendo hacia los abuelos que ya esperaban en la entrada.
—¡Abuelo Joaquín! ¡Abuela María Paz! —gritó Micky, con los brazos abiertos,