En medio del escándalo se me olvidó todo, el dolor era insoportable y sentía que mi cuerpo se partiría en dos. Me llevaron a la sala de partos y la doctora Jiménez se puso su bata. Mirándolo desde afuera era un chiste tener a todo el cortejo de la boda, con hermosos trajes hechos a la medida dentro del lugar, pero lo que más me llamó la atención era la discusión entre Newton y Jex para quedarse conmigo.
— ¡Basta! — dije entre risas y llanto — doctora ¿se pueden quedar los dos?
— Si dejan de gri