-Thomas-
Llegamos al hospital con el alma en un hilo, no sé ni cómo me bajé del auto que había dejado a mamá dentro y ya estaba tratando de correr para entrar.
-¡Thomas, espera!
-Perdón, mamá. Es que...
-Lo sé, cariño, es mi pequeña... Venga vamos.
Entramos en el vestíbulo y como nos conocíamos el lugar como la palma de nuestras manos nos dirigimos de inmediato al cuarto piso y al salir del ascensor nos encontramos con toda la tropa.
-¿Cómo están?-preguntó mamá a Enzo, el que se veía real