-Dana-
Llegamos al aeropuerto JFK pasadas las dos de la madrugada, mi pequeño Tommy dormía como príncipe en su asiento, así que amablemente el guardaespaldas de Aitana me ayudó a tomarlo para que no se despertara.
El viaje al penthouse de los Konikov Guzmán fue rápido, pues al ser de noche las calles de la ciudad estaban bastante descongestionadas.
Entramos al lugar y Aitana me indicó cuál sería mi habitación. Dejé nuestras maletas y acomodé bien a mi diablillo en el centro de la cama, para