233. Vulnerable y en peligro
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La llamada había sido breve, pero suficiente. El abogado de Maximiliano les había indicado dónde encontrarlo. Sin perder tiempo, Julieta decidió ir directamente a la comisaría.
Al llegar, salió del coche como un vendaval, sus tacones resonando contra el pavimento mientras caminaba con pasos decididos hacia la entrada. Marcelo apenas logró seguirle el ritmo, sorprendido por la determinación en su rostro.
—Necesito ver a Maximiliano Hawks —exigió Julieta al primer oficial que encontró en el