16. Antes del anochecer.
16. Antes del anochecer.
Azrael.
No se movió.
Ni un aleteo. Ni una respiración que pudiera ver. Solo un peso, repentino e inusual, acomodándose en mis brazos.
La miré a la cara. Pálida. Demasiado pálida. Una palidez que no le correspondía a nadie vivo.
Sus rodillas eran otra historia.
La sangre había empapado la tela de su vestido, oscura y cálida, filtrándose en mis pantalones, en mi camisa donde sus piernas presionaban contra mí. La sentí antes de verla. Pegajosa. Insistente.
Apreté la mandíb