15. El cojín de mil agujas 2: Una hora de fuego.
15. El cojín de mil agujas 2: Una hora de fuego.
Danika.
La sala se fue apagando lentamente, dejándonos solo a Azrael y a mí. Mi postura seguía intacta: espalda recta, dedos entrelazados al frente. Sin embargo, eso era solo una sólida máscara para mi corazón que latía con fuerza contra mi pecho.
Un cojín de mil agujas.
Una tradición.
"Aún puedes echarte atrás", "dijo Azrael desde un lado, sin perder la frialdad en su tono." "Solo tienes que decirlo".
Lo miré. "Si ni siquiera puedo hacer esto, ¿