11. El olor a humo, el olor de él...
11. El olor a humo, el olor de él...
Danika.
La habitación ya estaba iluminada cuando abrí los ojos.
Pero eso no fue lo que me sorprendió. Fue el hecho de estar en mi propia cama. En mi habitación.
¿Quién me había traído aquí?
Me pasé la mano por la cara y me incorporé. El libro que estaba leyendo estaba a mi lado.
El libro.
Abrí los ojos de par en par. Lo agarré y busqué la página.
No estaba.
Se me aceleró el corazón. Aparté el edredón y ya estaba bajando las piernas de la cama cuando su voz m