10. Un sonido en la oscuridad
10. Un sonido en la oscuridad
Azrael.
El viaje a casa transcurrió en silencio. Como siempre.
En algún momento, me giré y miré a través de la ventana tintada, observando cómo una parte de la ciudad se fundía lentamente con otra. Las calles bullían de vida: gente que se movía en todas direcciones, riendo por algo, deteniéndose para revisar sus teléfonos, viviendo con esa tranquilidad y despreocupación que siempre me había resultado ajena.
Gente normal. Haciendo cosas normales.
No cargaban con el