capitulo...
La sombra.
No grande.
No como la del Depredador.
Pero estaba ahí.
En sus ojos.
En su aura.
El enemigo ya lo había tocado.
— Te corrompió — dije.
Varrek sonrió más.
— No.
— Me mostró la verdad.
La luna agrietada brilló sobre nosotros.
Y entonces Varrek hizo algo que ningún Alfa debería hacer jamás.
Se arrodilló.
Pero no ante mí.
Ante Eryx.
Que seguía inconsciente en el suelo.
— Mi manada ofrece lealtad al verdadero poder.
El bosque explotó en gruñidos.
Alfas avanzaron.
—¡ TRAIDOR !