capitulo...
(Kael)
El dolor deja de ser dolor.
Se convierte en puerta.
La presión en mi pecho estalla, y por un instante siento que me estoy rompiendo en dos.
Lykan no susurra.
Ruge.
— Déjame — ordena—.
— O los perderás a todos.
— No — gruño—.
— Este es mi cuerpo…
— Ya no basta con que sea tuyo.
La emboscada nos rodea.
Lobos tensos.
Garras listas.
Miedo convertido en decisión.
Ariadna me mira, desesperada.
— Kael… — susurra—.
— respira… mírame…
Intento aferrarme a su voz.
Pero el mundo se vuel