Después de que Sienna se colocara la sudadera, que le cubría hasta debajo de los muslos y le quedaba enorme de las mangas, Maximiliano la tomó de la mano y se dirigió de nuevo a la puerta, donde ya lo esperaban Lucas y Axel.
—Logré comunicarme con Santiago —dijo Lucas, llamando de inmediato la atención de Sienna al escuchar que mencionaba a su tío—. Son desertores.
Maximiliano asintió y miró de reojo a Sienna. En ese instante, las palabras que aquella entidad le había dicho a su lycan resonaro