Nora
La muerte debía parecerse a esto. No solo era el dolor, era la soledad. Le decían a los mates almas gemelas porque realmente eran una parte de nuestro mismo ser y, si no estaba… un lobo se sentía roto. La diosa Luna había sido tan sabia que cuando un lobo moría, su mate lo hacía con él. Separados… no podían existir.
Mi mente había viajado por los túneles como si no pudiera salir. Mi alma, mi corazón, se habían quedado enterrados en la penumbra.
“Perdóname”, me había dicho él, y yo… no habí