Nora
—Tenme a mí en su lugar. Quieres venganza y compensación por los daños que crees que te hicimos. Sé que ha sido ese odio el que te ha traído de vuelta, no el fuego —había dicho mi amor con una firmeza que me destrozaba.
—¡Yo iré! ¡Yo me quedo contigo! —grité.
Tiziano veía todo con una sonrisa torcida, disfrutando cada segundo de nuestro dolor. Gael estaba dispuesto a sacrificarse y él lo sabía; nos tenía en sus manos como pequeñas piezas que podía mover a su voluntad, como si el destino si