Mundo ficciónIniciar sesiónAdele
A pesar de que el placer por mi orgasmo recorre todo mi cuerpo, sigo rogando y pidiendo por más de las atenciones de Silas, el cual sin pensarlo mucho comienza a moverse. Lo bien que se siente es indescriptible, una mezcla de un ligero dolor por lo grande que es, pero el placer es mayor, ya que su gran hombría llega a lugares que yo nisiquiera sabia que tenia dentro de mi. En definitiva es el más grande que he tenido alguna vez en la vida y amo cada centímetro… —¿Qué ocurre cariño? Gimiendo como una perra en celo mientras levantas tus caderas para mi, ¿Tanto lo disfrutas? —Papi me voy a venir otra vez… —susurro entre gemidos. Sin sacar su miembro de mi interior, Silas me gira en el sofá, quedando frente a frente. Mi cuerpo vuelve a saltar cuando Silas vuelve a acariciar mi clítoris con sus dedos, haciéndome temblar. —Parece que esto de aquí también quiere mi cariño. —Espera, si haces eso… Si lo haces… —gimoteo perdida en las sensaciones. —¿No te gusta? —Espera… Estoy tan sensible que con solo un par de sus caricias lentas en mi punto sensible, acompañadas de las embestidas de su miembro que son más profundas en esta posición, termino teniendo mi segundo orgasmo, gritando y aferrándome a sus hombros con todas mis fuerzas. Me voy a volver loca… —Papi no puedo… —gimoteo sujetando su muñeca con mis dedos temblorosos, pues aun cuando me he venido él no deja de estimular mi cuerpo. —Dijiste que podía romperte, ahora acéptalo en silencio, como la bonita omega que eres. Sin tener las fuerzas para seguirme negando, beso los labios de Silas, permitiendo que haga conmigo lo que se le plazca, con sus brutales embestidas que ponen mi mente en blanco, esas suaves caricias que me confunden, junto a sus dedos en mis pezones que tiran de ellos hasta hacerme volver loca. Pierdo la cuenta de todos los orgasmos que siento, pero después de varios minutos muriendo de placer, las embestidas de Silas se vuelven brutales, tan fuertes y rápidas que no me permite ni respirar. Entonces escuchando un gemido ronco de sus labios, algo tibio invade mi interior, Silas acaba de tener un orgasmo. —Mierda dulzura… Que apretada estas —Silas excitado presiona una de mis nalgas, entrando profundamente en mi interior. —Está caliente… —temblando toco mi abdomen bajo, jadeando sin parar— ¿Lo sacaras para que pueda limpiarlo? —¿Sacarlo? Aún no he terminado cariño, vamos a seguir hasta que este lugar recuerde la forma de mi polla, como me pediste. Volviendo a sacar un gemido de mis labios, Silas levanta mis piernas y las apoya en sus hombros, volviendo a embestirme de esa forma salvaje y ruda. A pesar de que mi cuerpo tiembla y mis caderas duelen, el placer es tan intenso que no queiro que se detenga, por lo que temblando y al borde de un nuevo orgasmo, susurro desesperado: —No pares… Quiero hacer esto contigo por siempre, no dejes de hacerme tuya… Silas no respondió, continuó usando mi cuerpo hasta que mis ojos se cerraron por el cansancio y el placer, colapsando a su lado después del mejor sexo que tuve en toda mi vida. A la mañana siguiente desperté completamente solo en la sala VIP del club, sin rastro de aquel alfa que hizo vibrar mi cuerpo del placer. Silas me había abandonado. *** —Vaya, qué aspecto tan lamentable, ¿Una noche difícil? Con la peor resaca de mi vida, la cual aumentaba por el dolor en mi cuerpo tras el intenso sexo que tuve con Silas, lo que menos deseaba era encontrar a ese idiota, Asher Sinclair, mi estupido prometido. —Parece que estás de mal humor —Asher me sigue molestando. —Cállate, no quiero hablar contigo esta noche. —Me gustas malhumorada, te ves sexi… Conteniendome para no golpear a ese imbécil, prefiero ignorarlo, ya que nos encontramos en el salón principal de la mansión de mi familia en Seattle, esperando pacientemente la llegada de la manada Ironhowl, nuestros enemigos que ahora buscan la paz. A pesar de que me sentía físicamente terrible, al regresar a casa tuve que poner la mejor cara que pude, para luego vestirme con ropa lujosa, en espera del momento más importante para mi manada en décadas. Sin importar la emoción colectiva de las personas de mi familia, mi humor fue malo todo el día, ya que no pude dejar de pensar en Silas, resintiendo que me haya abandonado en ese club después de tomar mi cuerpo. Se que lo nuestro no fue mas que sexo de una sola noche, pero por algun motivo deseaba mas de él… Salgo de mis pensamientos cuando una de las empleadas de la manada nos informa que la comitiva de la manada Ironhowl ha llegado, por lo que tomando mi posición al lado de mis dos hermanos mayores y mi padre, esperamos en silencio la entrada de nuestros invitados. Cuando las puertas de la mansión se abren, lo primero que percibo es el dulce aroma de las feromonas de ese alfa, aquel que había sido mío la noche anterior, tan dulces y atractivas que me dejan sin aliento. Un grupo de 10 hombres entran en el salón, todos ellos guiados por un alto hombre de cabellos oscuros y ojos grises… Silas, el mismo que me había follado la noche anterior. —Alfa Sterling, que feliz me hace tenerlo en mi manada —dijo mi padre recibiendo a Silas en nuestro hogar. Cuando Silas se da cuenta de que yo también estoy presente en la reunión, presiona los puños con fuerza, antes de acercarse a mi padre y estrechar su mano. —El gusto es mío, alfa Oakheart —respondió Silas con esa gutural y hermosa voz que me enloquecía, fingiendo estar en calma En el instante que vi a mi padre etrechando la mano de Silas me di cuenta de mi error, tuve sexo con el mayor enemigo de mi padre… Al tenerlo cerca después de conocer su verdadera identidad, mi corazón se llenó de ansiedad, temiendo que ese hombre tan guapo haga algo incorrecto, como soltar una indirecta o se burlara de mí por haberme follado. Pero Silas mantiene la calma, se acerca a mis hermanos para cordialmente estrechar sus manos. Cuando se para frente a mí, él ni siquiera me mira a los ojos, estrechando mi mano de manera gelida. —Es un placer conocerla —dijo el alfa, fingiendo que nunca me había visto antes. Guardé silencio, observando dolido como Silas en completa negación pasa a saludar al resto de la manada y los demás alfas presentes. Entonces que me doy cuenta por fin, la noche anterior que para mi fue el paraíso, para este imbécil no significó nada. Aun cuando se quedó follando mi cuerpo hasta el amanecer, ahora finge que no me conoce. Quise hacer pagar a Silas por solo usarme. —¿No trajiste una copa para mí? —pregunto de forma coqueta, acercándome a Asher. Cuando las formalidades acabaron y la fiesta dio inicio, me aseguré de que Silas se encontrara al lado de mi padre, por lo que haciendo mi primera jugada me acerqué a Asher, fingiendo ser amable con él. —No sabía que querías una —respondió mi prometido, dejando de hablar con su mejor amigo, el alfa Aiden Maximov. —Eres tan poco cortés… Eso me encanta de ti. De reojo me aseguro que Silas está mirando, parado al lado de mi padre al otro lado del salón, finge hablar amenamente con Harry Oakheart, pero mantiene su mirada en mí todo el tiempo. Abrazando a Asher por los hombros, me atrevo a darle un beso, uno de los pocos que tuvimos desde que iniciamos nuestra relación. No lo hice porque me guste este alfa, lo sigo despreciando, pero necesito que Silas se de cuenta de que si yo no significo nada para él, Silas tampoco tiene un lugar en mis pensamientos o mi corazón. Vas a pagar por haberme despreciado, Silas Sterling.






