Capítulo 38. Pido tu perdón.
Adele
No entiendo lo que está pasando, lo peor que podría haber ocurrido es la abrupta aparición de mi padre y mi alfa, por lo que llena de vergüenza intento inventar alguna excusa, cualquier cosa, lo que sea que me permita… Escapar de esta situación tan jodidamente vergonzosa.
Pero cuando Silas se abalanzó sobre mí y me obligó a mirar a Helena, comprendí que esto iba a ponerse mas raro aun.
—¿No te gusta tu amiga? Deberías verla más detenidamente —ordena Silas detrás de mí, sujetando mi barbil