Capítulo 3. El enemigo de mi padre.

Adele

No me considero una “perra”, por lo menos no todo el tiempo.

Sin embargo entiendo que algunas personas me consideran de esa forma, ya que me gusta coger con hombres guapos, sin importar su edad o si son humanos, si algún tipo me gusta me lo llevo a la cama.

Esto empezó hace dos años, cuando descubrí que el alfa que mi padre eligió para ser mi prometido tenía un amorío con dos mujeres. En vez de enfadarme decidí devolverle la misma jugada, empezando a tener sexo con otros hombres a sus espaldas, ya que si él no respetó el acuerdo de matrimonio, ¿Por que debería hacerlo yo?

Mis anteriores amoríos solo eran sexo, una forma de rebelarme ante mi padre y mi estúpido prometido. Pero en esta ocasión es diferente, ya que Silas me gusta de verdad, me enamoré a primera vista.

Estoy decidido a conseguir a ese alfa que me hacía temblar por el deseo y sentir su polla haciendo un desastre en mi.

—Ya deja de hacer eso —me regaña Helena, tomando mis manos para evitar que suba mi crop-top y deje parte de mi sujetador descubierto.

—¿Por qué? Si quieren que miren, a mi no me molesta… —respondo de forma coqueta.

—Ya has bebido demasiado.

—Te equivocas, estoy completamente sobria, solo hay algo que quiero tomar…

Al lado de mi mejor amiga paseaba intencionalmente frente al área VIP del club, traje puesta ropa muy reveladora, pantalones muy cortos y un crop-top que mostraba mi abdomen. Al parecer mi buen aspecto no era suficiente, por lo que intenté descubrir más frente a esa área, dando todo de mi para hacer que ese guapo alfa de ojos grises salga a buscarme.

—Quiero su semen aquí en mi boca —respondo de forma juguetona, volviendo a mirar a la zona VIP.

—De verdad estás loca, eso no va a ocurrir —negó Helena, tomando mi mano y obligándome a regresar con nuestras amigas que están al otro lado del club.

No entiendo lo que estoy haciendo mal, por lo general cualquier alfa con quien quiera acostarme acepta hacerlo, se que soy una omega hermosa y tengo una actitud “amable”. Sin importar mis esfuerzos el hermoso alfa de ojos grises no salió del área VIP, me estaba mirando detrás de las luces brillantes y el humo del tabaco en el club, pero no venía a buscarme…

El resto de la noche fue una decepción, pasé un tiempo aburrido con mis amigas de la manada, a pesar de que intenté darle un buen cumpleaños a Helena, no creo que se haya sentido contenta del todo.

—Ya van a ser las 2 Am, será mejor volver a casa —sugirió Helena mirando la hora en su móvil.

—Ay… ¿Tan temprano?

—Mañana es la fiesta con la manada Ironhowl, sabes que debemos volver temprano…

—De acuerdo… —acepté de mala gana— Pero antes de irnos quiero hacer un último brindis por ti.

—Está bien, solo uno más.

—¡Perfecto! —respondí animada— Iré por las bebidas yo misma, volveré en un instante.

Alejándome de la mirada protectora de Helena y el resto de mis amigas de la manada, entiendo que esta es mi última oportunidad para encontrar lo que deseo, ese alfa guapo de ojos grises. Pero cuando me acerco al área VIP del club, los guardias presentes no me permiten pasar.

Suspirando con resignación entiendo que no había nada más que hacer, por lo que lanzando una mirada llena de odio a los guardias del área privada del club, me alejé con los brazos cruzados, sintiéndome tan frustrada que casi quería gritar.

No podía entender como no conseguí eso que tanto quería, por lo que resignada ante mi última oportunidad fallida, decido ir al bar para pedir los tragos y luego marcharnos, esta noche fue una decepción.

Luchando por meterme entre el montón de personas que buscaban un trago en la barra del bar, estoy a punto de hacer el pedido cuando una voz masculina suena en mi espalda.

—Un vaso de Whisky sin hielo.

De nuevo tuve esa sensación en todo mi cuerpo, una conexión tan fuerte e indescriptible que me hizo temblar, sabía que era ese alfa, tan cerca que incluso podía saborearlo.

Olvidando por completo a mis amigas o cualquier otra distracción, ubico a ese fuerte alfa en medio de las personas del bar, por lo que con mi corazón latiendo fuertemente, me acerco a él y finjo tropezar para caer en su pecho, sintiendo sus firmes músculos debajo de la tela de su camisa.

—Uy disculpe, que torpe soy… —susurré para luego relamer mis labios de forma coqueta.

El alfa no hizo ningún comentario, aún esperando su bebida solo me miró con esos afilados ojos plateados. A pesar de su frialdad, decido no rendirme, por lo que sin apartarme de su cuerpo, me sostuve de sus hombros y me acerque más a él, intentando rozarnos.

—¿Qué crees que haces? —preguntó el alfa apartándose de inmediato.

—Acabo de torcer mi tobillo, estoy intentando no volver a resbalar…

—Entonces sujetate de otra cosa, no te acerques a mi.

Finalmente recibiendo su trago, el alfa trata de alejarse de la barra del bar. Yendo detrás de él, tomo su whisky de su mano para darle un trago.

—Vaya… Esto es en verdad fuerte, pero delicioso… —susurro relamiendo mis labios— ¿Quieres probar?

—Se lo que haces, niña —respondió Silas, acercándose a mí para tomar su vaso de mis manos—, no va funcionar.

—¿Por qué? ¿Acaso tienes esposa o algo así? No me molesta, nadie se va a enterar.

—¿Piensas que me interesas? Podría ser tu padre, busca a otro niño de tu edad con quien jugar.

—Se que te gusto por que puedo verlo en tu mirada… ¿Acaso no quieres darme una oportunidad, papi?

Después de decir esas palabras me acerque nuevamente a él, pero en esta ocasión el alfa no se aparta, solo sonrió con arrogancia, nuevamente me robó el aliento.

—¿Crees que podrás hacerlo? Pareces demasiado estrecha para soportarme en tu interior.

—Entonces rompeme —le pido mirándolo a los ojos—, úsame hasta que mi cuerpo recuerde la forma y el tamaño de tu polla, ¿No es lo que deseas?

Por un instante observé vacilación en su mirada, se que me desea, pero una parte de él sigue recordando que soy más joven, por lo que decido darle un último empujón para que decida aceptar.

—¿Acaso no quieres corromper este cuerpo joven? No puedo soportarlo más, quiero que me folles hasta que me desmaye, ¿No lo deseas también? ¿No quieres hacerme el amor hasta mañana o incluso la próxima semana? —le suplico volviendo a pegarme a su cuerpo— Por favor papi, hazme tuya…

Sé que Silas finge rectitud, pero cuando me pego a su cuerpo puedo sentir con claridad una cosa muy dura en su pelvis, la cual no dudó en acariciar con ambas manos, notando lo grande que es, algo que me hace agua la boca.

—Quiero esto por favor, dame este premio papi… —suplico aun masajeando su erección con mis dedos.

—Ven conmigo.

Sonrío triunfante cuando el gran alfa toma mi brazo y tira de mí hacia el área vip, parece que haberlo tocado un poco consiguió despertar por completo su libido, por lo que ahora ya no puede negar el deseo que siente por mi.

Entrando en el área VIP del club al lado de SIlas, admiro ese lugar desconocido, observando muchas habitaciones privadas de las cuales salía el sonido de fuerte música y personas bailando en el interior.

Silas me lleva a una de las últimas habitaciones del área VIP, donde no hay nadie, estamos solo nosotros dos, cerrando la puerta después de que entramos.

—¿Por qué no vienes a obtener tu “premio”? —pregunta Silas, sentándose de forma pesada en uno de los sofás en el área privada.

Lo entiendo, Silas me pide que le haga sexo oral.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP