POV: Aurora
La puerta de la habitación de mi madre estaba cerrada.
Era una puerta de roble macizo, barnizada y perfecta, como todo en esta maldita casa. Pero ahora, con mis nuevos sentidos, esa puerta no era una barrera. Era papel.
Podía oírla al otro lado.
Podía oír sus pasos nerviosos de un lado a otro sobre la alfombra. Fruf-fruf. Podía oír su respiración entrecortada. Podía oler su ansiedad, un aroma agrio y metálico que se filtraba por las rendijas.
Levanté la mano. Mis nudillos estaban bl