POV: Kieran
El sonido no fue un click.
Fue el sonido de una celda cerrándose de golpe. Un CLANG metálico y resonante que vibró desde la base de mi columna hasta la raíz de mis dientes.
Ahí estaba ella.
No la chica humana frágil que había intentado odiar durante semanas. No la hermanastra prohibida que olía a vainilla y tentación.
Era una loba.
Y no cualquier loba. Era una criatura de pesadilla y belleza, cubierta de un pelaje color cobre quemado que parecía beberse la luz de la habitación. Era enorme. Musculosa. Letal.
Estaba de pie sobre las ruinas de su habitación, respirando con fuerza, y cuando sus ojos dorados se clavaron en los míos, mi mundo entero se detuvo.
El eje de la tierra se inclinó. La gravedad cambió.
COMPAÑERA.
La palabra no se formó en mi cerebro. Se grabó a fuego en mi pecho.
Mi lobo, una bestia negra y sádica que había mantenido encadenada con disciplina militar durante años, se despertó con un rugido que me desgarró la garganta. Se lanzó contra las costillas, arañ