POV: Aurora
El sonido de un arma siendo cargada es extrañamente similar al de un hueso rompiéndose.
Click-clack.
Estábamos en el sótano de una casa de seguridad abandonada, a cinco kilómetros del Santuario de los Primeros. Era un búnker de la Guerra Fría que Kieran conocía, húmedo, con olor a óxido y hormigón viejo.
Kieran estaba sentado sobre una caja de municiones, revisando un rifle de asalto con movimientos mecánicos y precisos. Sus manos estaban manchadas de aceite de limpieza.
Lucian estaba al otro lado de la mesa, trazando runas de protección sobre nuestras chaquetas con un rotulador plateado. Su magia de hielo enfriaba el aire, haciendo que mi aliento se condensara en nubecitas blancas.
Yo estaba de pie, intentando respirar.
Mi vientre se puso duro como una roca.
No fue dolor. Fue una presión inmensa, una banda de acero apretándose alrededor de mi cintura, empujando mis pulmones hacia arriba hasta que no quedó espacio para el aire.
Contracción.
Me agarré al borde de la mesa, c