POV: Aurora
El olor a estofado de conejo y testosterona rancia me despertó.
No abrí los ojos de inmediato. Me quedé quieta, haciendo un inventario de mis daños.
Mi cabeza ya no palpitaba como si tuviera un taladro dentro. Mi nariz ya no sangraba. El vacío frío en mi pecho, donde mi magia se había agotado, se estaba llenando lentamente, gota a gota, como un pozo alimentado por la lluvia.
Y mi vientre...
Me llevé la mano bajo la manta áspera.
Calor.
La chispa estaba ahí. Tranquila. Fuerte. Había