En cuanto entró al gazebo adornado con decenas de faroles colgantes, Alessia encontró de inmediato a la mujer que había estado buscando desde hacía un buen rato.
Aquella larga cabellera ondulada seguía siendo exactamente como la recordaba, aunque ahora su rostro irradiaba una belleza mucho más madura y elegante.
En el instante en que sus miradas se encontraron, una amplia sonrisa floreció en el rostro de ambas.
—¡Alessia!
—¡Celine!
Sin dudarlo, corrieron a abrazarse. Habían pasado muchos años d