La luz del sol de la mañana se filtraba por las rendijas de las cortinas, iluminando la habitación, que aún permanecía ligeramente en penumbra.
Matteo frunció el ceño mientras recuperaba la conciencia poco a poco. Su cabeza seguía sintiéndose pesada, como si alguien no dejara de golpearle las sienes.
Levantó una mano para masajearse la frente mientras cerraba los ojos durante unos instantes.
—Ugh...
Un leve gemido escapó de sus labios.
Poco a poco comenzaron a regresar a su mente los recuerdos