Alessia respiró hondo antes de entrar finalmente en la habitación, mientras Veronica permanecía recostada en la cama con la pierna derecha inmovilizada en un yeso y sostenida por un soporte especial.
Junto a la cama, Matteo permanecía de pie con su porte impecable. El vaso que Veronica había usado unos instantes antes ya descansaba nuevamente sobre la pequeña mesa auxiliar.
En cuanto vio acercarse a Alessia, Veronica le dedicó una cálida sonrisa.
—Alessia —la saludó mientras observaba el rostro