«Hmm...» Matteo dejó escapar un gruñido. El sonido grave que brotó de su garganta estaba tan contenido que parecía que todas las emociones que se agitaban en su interior luchaban por permanecer encerradas.
El abrazo que rodeaba su cintura no logró calmar su corazón en lo más mínimo. Al contrario, cada segundo que Alessia permanecía abrazándolo hacía que las palabras que había escuchado momentos antes resonaran una y otra vez en su mente.
Con un movimiento brusco, Matteo apartó las manos de Ales