La jornada laboral finalmente llegó a su fin. Uno a uno, los empleados comenzaron a abandonar el edificio de la empresa, mientras las luces de algunas oficinas seguían encendidas porque ciertos trabajadores habían decidido terminar sus pendientes antes de marcharse.
Matteo estaba de pie cerca de la puerta de su oficina, contemplando los vehículos que comenzaban a llenar las calles allá abajo. Durante las últimas horas, sus pensamientos habían regresado una y otra vez a los consejos de Zayne.
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