La pantalla gigante volvió a mostrar la grabación. Esta vez, el ángulo era diferente, más amplio y mucho más nítido que el video que Veronica había mostrado anteriormente.
El salón de baile, que hasta hacía unos instantes estaba lleno de murmullos, quedó poco a poco en silencio cuando los invitados comprendieron que la grabación provenía de la cámara del teléfono de Matteo, que había quedado olvidado en una habitación con la cámara todavía encendida.
Durante los primeros segundos, solo se veía