“Ya basta, Lorenzo. No quiero escuchar nada más de ti”, respondió Isabella con firmeza.
En medio de la tensión que reinaba en el salón, se escucharon pasos provenientes de la entrada. Varios policías entraron en el lugar, haciendo que las conversaciones se detuvieran de inmediato.
Uno de ellos sostenía un documento en la mano mientras recorría el salón con la mirada.
“Hemos venido con una orden de arresto contra Catalina Ruiz y Veronica”, anunció uno de los policías con voz firme.
El rostro de