Alessia abrió la boca, pero ninguna respuesta salió de ella. La mirada exigente de Lorenzo hacía que sus pensamientos se volvieran aún más caóticos, mientras cientos de ojos dentro del salón estaban ahora puestos sobre ella.
Matteo, al sentir que el cuerpo de su esposa se tensaba, finalmente tomó el control de la conversación.
“Como sigues presionándola para que responda, déjame explicarlo a mí... Alessia es mi esposa.”
Varios invitados se miraron entre sí con la boca abierta, como si acabaran