Mientras tanto, en la lujosa residencia de la familia Ruiz, el ambiente era extremadamente tenso. El estruendo de un jarrón decorativo al hacerse añicos contra el suelo resonó con fuerza, seguido por la pesada respiración de un hombre de mediana edad consumido por una furia descomunal.
"¡¿Qué demonios hiciste, Catalina?!", rugió el hombre. Su voz retumbó por toda la habitación.
Vittorio Ruiz, cabeza de la familia Ruiz y un hombre influyente en el mundo empresarial de Milán, permanecía de pie co