Nathalie volteó a ver a Rosalin que la miraba con profundo rencor, sus ojos eran dos dagas afiladas, dispuestas a provocarle la muerte si hubieran podido salir de sus orbitas, nunca antes había tenido un sentimiento así por nadie, pero ella se lo había ganado al poner en peligro a su compañero y a su hijo que cargaba en su vientre.
—La princesa esta enojada —dijo con voz burlona, tomo su rostro con una sola mano y apretó con fuerza sus mejillas —el sentimiento es mutuo, yo también te odió, y t