POV de Adolfa
Hades y Caronte se quedaron inmóviles en el instante en que me vieron. Sus ojos se abrieron de par en par por la incredulidad. Sus labios se separaron, pero ninguna palabra salió de ellos. Parecía que acababan de ver un fantasma y, en cierto modo, así era.
—Deberías estar muerta —gruñó Hades—. ¡Caronte, ahora!
Vi cómo Caronte se movía detrás de mí, llevando discretamente una mano hacia una espada oscura que pulsaba con la esencia misma de la muerte. Giré rápidamente y me aparté ju