POV de Adolfa
Hacía demasiado frío. Demasiado silencio.
El aire a mi alrededor ya no era aire. Era veneno.
El veneno de Caronte se arrastraba por mis venas como hielo envuelto en espinas. No podía moverme. Ni siquiera un centímetro. Ni una respiración. Ni un susurro.
Mi cuerpo me había traicionado.
¿Es este el final?
¿Así es como muero?
Después de todo lo que soporté... todo lo que recuperé... todas las batallas que sobreviví... ¿es aquí donde termina todo?
¿Pereceré aquí, en las puertas del i